«La ledanía de Diego de Valera: problemas ecdóticos e interpretativos»


Autor Tomassetti, Isabella

Título La ledanía de Diego de Valera: problemas ecdóticos e interpretativos

Otros autores J. L. Martos - N. A. Mangas

Título revista/libro Pragmática y metodologías para el estudio de la poesía medieval

Ciudad Alacant

Editorial Universitat d'Alacant

Año 2019

Páginas 101-114

Colección Colección Cancionero, Romancero e Imprenta, 2


Resumen
El artículo se centra en la Ledanía de Diego de Valera, una composición transmitida por dos testimonios de distinta procedencia y cronología: MH1, Cancionero de San Román, adscribible a la mitad del siglo XV, y SA10a, primera sección de un cancionero facticio preparado a finales del siglo XV. MH1 transmite también una sección compacta de poemas de Diego de Valera, copiada entre los ff. 302r y 309r, pero la Ledanía se transmitió exenta en la sección final del códice (f. 386r-v), circunstancia que induce a pensar que ese poema tuvo una circulación independiente y llegó a manos del copista de otra forma y por otras vías. Diego de Valera utiliza el andamiaje expresivo de la letanía ―oración que en la liturgia cristiana consiste en una retahíla de «ora pro nobis» dirigidos a la Virgen y a los santos― convirtiéndolo en una sucesión de invocaciones de socorro a varios personajes, introducidas por imperativos del verbo rogar y formas léxicas pertenecientes a la misma constelación semántica. En el texto las súplicas a María y a los santos son substituidas por invocaciones litánicas a la misma dama, a importantes autores clásicos y medievales como Homero, Ovidio, Platón y Petrarca, a personajes históricos, mitológicos o literarios como Orfeo, Sesto Tarquinio, Píramo, Semíramis, Elena, Policena, Olimpias, Yolante, Dido, Dayanira. La autora dedica especial atención a un personaje que aparece en el poema de Valera (Luquino), cuya identidad parecía incierta y borrosa y del que sin embargo encuentra la procedencia: se trata de Luchino Vivaldo, mercader genovés que vivió a principios del siglo XV, cuyos avatares amorosos fueron inmortalizados un siglo y medio más tarde por Matteo Bandello en el cuento XXVI de su Novellino. La primera fuente documentada es el De claris genuensibus libellus, catálogo de genoveses ilustres escrito por Jacobo Bracelli (1390-1466), historiador y humanista al servicio de la República de Genova que protagonizó una embajada ante Alfonso el Magnánimo en Nápoles en 1447. Es de suponer que este catálogo de genoveses ilustres empezara a circular muy temprano entre los humanistas y, dadas las misiones diplomáticas de Bracelli en el reino aragonés, no sería sorprendente que el ejemplario hubiese llegado a manos de Valera. La autora destaca finalmente la importancia de esta reminiscencia histórico-literaria para el estudio de las fuentes de Diego de Valera. El artículo se cierra con la edición crítica del poema

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