«El Juego Trobado de Jerónimo de Pinar: Datación del poema e identificación de los miembros de la Casa Real»


Autor Perea Rodríguez, Óscar

Título El Juego Trobado de Jerónimo de Pinar: Datación del poema e identificación de los miembros de la Casa Real

Título revista/libro Revista de Cancioneros Impresos y Manuscritos

Año 2017

Volumen 6

Páginas 72-114

Enlace http://www.cancioneros.org/adjuntos/rcim/6/RCIM%206%20-%2004%20Perea.pdf


Resumen
El artículo estudia el célebre Juego trobado de Jerónimo Pinar y propone su probable fecha de composición de acuerdo con los avatares de la casa Trastámara a finales del siglo XV. Además, plantea la identificación de los miembros de la Casa Real castellana mencionados en la obra empezando por la del «Príncipe», que identifica con el heredero al trono Juan y no con Fernando el Católico, como ha propuesto parte de la crítica. Perea propone, pues, que el poema se compuso entre 1495 y 1497, necesariamente antes de la muerte del príncipe Juan y de la larga sucesión de lutos que siguieron (el príncipe Alfonso de Portugal, la princesa Isabel, el príncipe Miguel). «En conclusión, a efectos de la datación del poema y dado el carácter de entretenimiento cortesano del mismo, en la doble secuencia propuesta, de noviembre de 1495 a octubre de 1497, hay descrita una gran actividad de fiestas y celebraciones en la corte, por lo que parece mucho más susceptible de ser el marco cronológico en que se compuso el Juego Trobado. Cualquier otra datación posterior a octubre de 1497 es difícil de aceptar, pues el ambiente de la corte real castellana estuvo presidido por el triste estado de ánimo de Isabel I (Azcona 1993: 713-716), lo cual concuerda no solo con la lógica, sino con las costumbres funerarias y leyes luctuosas de la época, además de con el debido respeto oficial con que todos han de acatar la normativa fúnebre de su reino. Al margen de ello, se ha de tener en cuenta también que, desde octubre de 1497, las preocupaciones políticas de los Reyes Católicos sobre el incierto destino de sus reinos conforman un entorno cortesano dominado por la tristeza y el desvelo» (p. 102)

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