«'Cinco sesos del cuerpo que nos fazen pecar': el peligro de los sentidos corporales en los "Milagros" de Berceo»
Autor Fidalgo Francisco, Elvira
Título 'Cinco sesos del cuerpo que nos fazen pecar': el peligro de los sentidos corporales en los "Milagros" de Berceo
Título revista/libro Carte Romanze
Año 2018
Volumen 6
Fascículo 1
Páginas 59-85
Enlace https://riviste.unimi.it/index.php/carteromanze/article/view/10449
Resumen
Análisis del Milagro IV de Gonzalo de Berceo conocido como «el premio de la Virgen», cuyo tema es la salvación de un clérigo devoto. El milagro se centra en la simbología del número cinco y evoca los cinco sentidos corporales como peligrosas causas de pecado. Tras un detallado estudio del sentido profundo del texto, la autora concluye que: «el milagro IV escondía bajo sus versos una elaborada red referencial que podría pasar desapercibida si no se escarba pacientemente entre sus versos para encontrar el verdadero significado que encierran. Esa sería también la tarea de Berceo, si damos por buena tanto su supuesta formación teológica como su labor catequética y educadora para con los clérigos menos expertos. El maestro habría aprovechado la conocida simbología del
número cinco (evocadora cifra en el contexto mariano) para tejer una red asociativa en la que iría engarzando la devoción de las llagas de Cristo y los consecuentes dolores de la Virgen con los cinco sentidos corporales, interpretados como instrumentos capaces de renovar el dolor sufrido por
Madre e Hijo, en una sugerente metáfora de lo que significa pecar a través de los órganos sensitivos. Siguiendo una tradición que se estaba imponiendo después del Concilio Lateranense, Berceo señala cada uno de los sentidos como posibles ejecutores de algún pecado y lo advierte y explica, no solo con el ejemplo del clérigo del milagro IV sino con algunos otros protagonistas de los demás relatos miraculosos que igualmente se dejan arrastrar por la activación errónea de alguno de sus sentidos. Contra estos horrendos pecados, el riojano recomienda la oración a la Virgen, que sin duda alguna se apiadará del fiel cristiano, sea cual fuere el pecado cometido, con tal de que este rece con fe, pero que se sentirá particularmente complacida con una plegaria que celebre los momentos más gozosos de
su vida en la tierra» (pp. 84-85)
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